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El tiempo pasa y nos vamos volviendo viejos, el amor no se refleja como ayer. Los abuelos del Centro de bienestar del anciano abrieron su corazón para hacernos participes de sus más preciadas partituras inspiradas por el amor y la amistad.

Un recorrido por las calles de Sopó revela escenarios que se convierten en punto de encuentro de muchas historias donde sus personajes principales andan en cuatro patas y hasta en tres. Son ellos los que ladran y conquistan, luego... miran y enamoran.

Como puerta de entrada al municipio de Sopó, Briceño, junto a sus habitantes han construido una historia que empezó en el año de 1926.

Con todas las características que debe poseer un buen padre: cariñoso, comprensivo, solidario, afable, tierno, trabajador, protector y generoso, "Don Miguelito" como también lo llamaban, se convirtió en el padre de todos los soposeños, cuando Sopó era literalmente un pueblo, con no más de 5.000 habitantes.

El Hablador quiso saber cómo era esta celebración décadas atrás, por tal razón conversó con Marco Fidel Moreno una memoria histórica aún andante en nuestro municipio, siempre involucrado con el ambiente político y social de Sopó.
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