La catástrofe de Japón y la energía nuclear

Los acontecimientos en Japón han mostrado lo que se podría catalogar como la catástrofe total, donde se unieron el desastre natural producido por el sismo y el tsumami y el desastre tecnológico producido por el colapso de una  planta nuclear.

Dicen que los pescadores japoneses piensan que su país está asentado sobre un pescado gigante que está vivo y se mueve, por eso hay temblores todos los días. Los temblores de tierra o sismos son producidos por el movimiento de las capas tectónicas que forman la corteza terrestre. El tsunami, por su lado, es una serie de olas de gran intensidad y altura, que vienen una tras otra y son causadas por el desplazamiento de un gran volumen de agua.  Si el agua de la piscina está quieta y usted lanza un objeto, inmediatamente este choca  contra la superficie del agua, produciéndose ondas u olas de tamaño proporcional al objeto y al volumen que desplace.

El Tsunami reciente en el Japón fue producido por el movimiento vertical de las capas tectónicas en la superficie submarina frente a las costas del país. Las olas fueron a estrellarse contra las poblaciones costeras creando  la devastación monstruosa que han mostrado los medios de comunicación, fueron literalmente borradas o lavadas de la superficie.

El pueblo japonés, acostumbrado a los movimientos de tierra, se está entrenado para soportar situaciones de esta naturaleza, de ahí  la tranquilidad y la disciplina que han mostrado. No ha habido escenas de pánico ni histeria colectiva. ¿Qué pasaría en nuestro territorio?

El Japón no dispone de recursos naturales suficientes para producir la electricidad que requiere su industria, esta situación lo ha llevado a la instalación y uso de plantas de energía nuclear. El principio de funcionamiento de las plantas nucleares se basa en  la fisión o separación del átomo de uranio enriquecido, que es parte de una reacción atómica en cadena. Esta última genera una cantidad enorme de calor que se aprovecha para la producción de vapor y este a su vez para la generación de energía eléctrica. La planta se prende cuando se inicia la reacción y a partir de ese momento esta reacción no se puede detener, se puede controlar reduciendo la temperatura o inhibir la reacción nuclear empleando agua con boro para absorber neutrones. La reacción nuclear finaliza cuando se acaba el combustible.
Dentro de las consideraciones en la instalación de una planta de este tipo, está que el lugar sea sísmicamente estable y que esté cerca a una fuente de agua. La planta de Fukushima tiene aproximadamente 40 años de edad y en ese lapso de tiempo no se conocieron accidentes. Fue el seísmo de gran intensidad el que desencadenó los  problemas de refrigeración que están desembocando en el desastre.

El gran debate que se presenta actualmente con relación a las plantas nucleares es – si éstas se deben implementar y si las existentes se deben desmontar- El dilema de las energías está en la densidad de energía, es decir la cantidad de energía disponible por volumen. 
En ese orden de ideas, la energía producida por una planta nuclear es muchas veces mayor  que la producida por una central hidroeléctrica. Esta es la razón por la cual las plantas nucleares difícilmente pueden ser reemplazadas en los países desarrollados, donde el consumo de energía eléctrica es elevado.
Muchas personas y ambientalistas ven que tener una planta nuclear cerca es casi como dormir con un enemigo implacable y difícil de controlar. Pero las centrales nucleares son sistemas que desde su diseño hasta su puesta en operación tienen controles exhaustivos y redundantes que garantizan una gran confiabilidad.

Desde el punto de vista del calentamiento global, las centrales nucleares  para la generación de energía eléctrica, no producen gases contaminantes de la atmósfera,  pero sí  producen desechos radiactivos que deben ser almacenados por mucho tiempo.  La mayor contaminación de la atmósfera proviene de la quema  de combustibles fósiles y otros productos químicos no degradables. Cómo manejar los desechos radiactivos, ese es el gran problema de la energía nuclear.

Los acontecimientos en Japón han mostrado lo que se podría catalogar como la catástrofe total donde se unieron el desastre natural producido por el sismo y el tsumami y el desastre tecnológico producido por el colapso de la planta nuclear.  Esta conjunción de eventos nos lleva a buscar soluciones que reduzcan la vulnerabilidad de las instalaciones eléctricas e inventar soluciones energéticas limpias y amigables.

Sobre El Hablador

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