Un soposeño en Ciudad del Cabo


¿Alguna vez le ha tocado vivir en una ciudad con poca agua? Pues eso fue lo que le ocurrió a Paul Barrera, un joven soposeño de 22 años, estudiante de negocios internacionales de la Universidad Santo Tomás, quien viajó hace dos meses a Ciudad del Cabo, ubicada en la costa oeste de Sudáfrica, con el objetivo de aprender inglés y complementar su formación académica, sin conocimiento previo de la escasez de agua que ésta ciudad turística estaba atravesando.

 

Aspectos como el aumento de la población, la época de sequía debido al cambio climático y la urbanización, han contribuido a que Ciudad del Cabo sea la primera metrópoli en quedarse sin el preciado líquido, situación que ha generado gran preocupación a nivel mundial. El gobierno local ha implementado medidas de ahorro con el fin de evitar el catalogado “Día Cero”, momento en el que se cerrarán los grifos y que se espera llegué el 4 de Junio, afectando seriamente a sus cerca de cuatro millones de habitantes, pues a partir de este día, solo tendrán acceso a 25 litros diarios que serán distribuidos en 200 puntos.

El Hablador contactó a Paul para conocer no solo el escenario que se vive, también su experiencia y adaptación a las condiciones impuestas para el uso de este recurso hídrico.

•El Hablador: ¿En qué momento te enteras de la situación de escasez de agua?
Paul Barrera: Siendo sincero antes de estar acá desconocía en absoluto la situación por la que estaba atravesando la cuidad, al llegar lo que me encontré fueron los diversos anuncios informando la necesidad de ahorrar agua.

•EH: ¿Cómo se ha visto afectada o modificada tu rutina diaria frente a la vida que llevabas en Sopó?
PB: En general todos mis hábitos han sido modificados, en el lugar donde me quedo desde el primer día me explicaron la situación y me hicieron saber que las duchas no serían más de 4 minutos, no se puede realizar más de una ducha al día lo cual ha sido algo muy complicado ya que las temperaturas en la ciudad muchas veces sobrepasan los 30 grados. Adicional a esto el uso del inodoro se realiza con agua reciclada, no me parece algo tan grave, aunque nunca me había tocado vivirlo.

•EH: ¿Durante tu vida en Sopó, en algún momento enfrentaste alguna situación parecida?
PB: No, la verdad en Sopó cuando se hacían cortes de agua por motivos de reparación o control en el acueducto, eran anunciados con anterioridad, además siempre tuve agua ya que cuento con tanque de reserva, acá por el contrario es muy extraño ver en una vivienda tanques para este propósito.

•EH: ¿Qué medidas se han tomado para el cuidado del recurso hídrico?
PB: Principalmente el reciclaje de agua, el no tomar duchas mayores a 3 min, no halar de la cadena del baño a menos que sea necesario, no realizar ninguna actividad de limpieza que no sea necesaria (no lavar el carro, no regar el jardín, no llenar piscinas) y acatar la medida de usar 50 litros de agua por persona diariamente como máximo.

•EH: ¿A partir de tu experiencia, qué acciones podemos realizar para evitar la escasez de agua?
PB: Inicialmente pienso que tomar conciencia que el agua es un recurso que se puede acabar, siento que si las personas empiezan a dimensionar la importancia de este líquido, se empezarán a realizar acciones de ahorro. Muchas veces me dijeron que cerrara la llave mientras me lavaba los dientes, que tomara duchas de no más de 5 minutos, que no lavara la ropa a diario sino una o dos veces por semana, y siempre pensé que esto era algo extremo que no era para tanto, pero hoy me toco aprender de la peor manera.

Acerca de Johana Vargas